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Noticias, resúmenes e información

viernes, julio 29, 2005

Identificados fósiles embrión dinosaurio de 190 millones de años



Un equipo de científicos ha descubierto varios huevos con embriones fosilizados de dinosaurios en Sudáfrica, que datarían de hace 190 millones de años, es decir del período Jurásico, y, por ello, serían mucho más antiguos que otros conocidos, que se refieren a la época del Cretáceo.

Esta época del Cretáceo habría concluido hace 65 millones de años con la caída de un enorme meteorito, que pudo acabar con la existencia de los dinosaurios y hacer surgir los mamíferos y las aves primitivas, al final de la Era Mesozoica.

Las características de estos embriones fosilizados descubiertos en Sudáfrica delatan que los mismos corresponderían a dinosaurios 'Massospondylus', según desvela el equipo de investigadores responsable de este trabajo, dirigido por el científico Robert Reisz, miembro de la canadiense Universidad de Toronto, en Mississauga.

Según los resultados de este estudio que se publica mañana en la revista 'Science', los restos identificados de embriones de 'pro-saurópodos' tempranos desvelan evidencias de que esos animales salían del cascarón a cuatro patas al nacer, lo que contrastaría con su forma de moverse posteriormente en la edad adulta, que era sólo con dos extremidades.

En un artículo en esa revista, los autores de este trabajo indican además que en la edad adulta esos animales llegaban a medir aproximadamente cinco metros, y su cabeza, de pequeño tamaño, se apoyaba sobre un largo cuello.

Por el contrario, los nuevos datos de embriones de dinosaurio desvelan que estos nacían con extremidades delanteras y cabeza relativamente grandes, mientras que su cuello se mantenía en posición horizontal, al igual que su cola, de corta dimensión.

Ello implica que estos animales serían cuadrúpedos en sus movimientos al escapar del cascarón, lo que hace pensar a los expertos que los saurópodos tardíos, también con moción a cuatro patas, evolucionaron a partir de la preservación de este estado embrionario y de desarrollo inicial.

Según la investigación, las proporciones de los cuerpos de los embriones hallados, dotados de gran cabeza, hacen difícil pensar en la idea de que las crías podrían moverse sólo con dos extremidades una vez fuera del cascarón, ya que necesitarían al menos cuatro.

Con este trabajo, titulado 'Embriones de un dinosaurio prosaurópodo del Jurásico Temprano y su significado evolutivo', los científicos comprobaron además que apenas existen evidencias de la posible existencia de dientes en los restos de esos embriones identificados.

Ello les hace suponer a los expertos que las crías de esos dinosaurios habrían requerido un mínimo de atención y cuidados parentales durante un período de tiempo una vez fuera del huevo.

  • Fuente El Universal online
  • domingo, julio 24, 2005

    Huellas de un juvenil de saurópodo en Asturias, España

    Se trata de un saurópodo, una variedad cuadrúpeda y vegetariana del tamaño de un perro actual cuando se trata de un ejemplar adulto, pero en este caso se trata de un individuo recién salido del nido, indica José Carlos Martínez García-Ramos, director científico del Muja. El asegura que el hallazgo tiene "mucho interés" porque las huellas de saurópodo más pequeñas del mundo estaban documentadas con un tamaño de 18 centímetros, y las asturianas tienen 6 centímetros menos: cuentan con 12. Se trata de la longitud de la huella del pie.

    Los científicos calculan que este bebé medía unos 60 centímetros de altura y contaba con pocos meses de vida. Hay muy pocos registros de saurópodos de poco tamaño, debido a que estos dinosaurios crecían de manera muy rápida en sus primeros años de vida.

    Aún más. Estos bebés pesaban muy poco; eran ligerísimos y por tanto era difícil que su paso quedara marcado en el barro. Tuvo que darse la circunstancia de que este pequeño saurópodo atravesara por una gruesa capa de lodo. García-Ramos calcula que tenía un espesor de 12 centímetros, y que el autor de la pisada "no quedó enterrado de milagro".

    Este experto, que es profesor de Estratigrafía de la facultad de Geología de la Universidad de Oviedo, indica que Martin Lockley, el más conocido especialista en huellas de dinosario del mundo, fue el que documentó las que hasta ahora se consideraban los rastros más pequeños. Aparecieron en Corea del Sur y miden 18 centímetros. A pesar de ser bastante mayores que las huellas ahora descubiertas en Asturias, Lockley, profesor de la Universidad de Denver (Colorado) las encontraba excepcionalmente pequeñas.

    Este hallazgo será objeto de un trabajo que se presentará del 3 al 9 de octubre próximos en el Congreso Internacional sobre Dinosaurios y otros Vertebrados (Paleoicnología) que tendrá como sede Barcelona y una localidad francesa. Posteriormente se publicará en una revista científica.

    Las huellas de este bebé dinosaurio se encontraron en acantilados próximos a Tazones y han sido rescatadas porque estaban situadas en una zona de difícil acceso y corrían peligro de desaparecer, ya que se trata de un área de frecuentes desprendimientos.

    Una vez que estos rastros se preparen, se expondrán en el Muja. Son aproximadamente una decena de impresiones en barro fosilizado. Se trata de manos y pies del mismo ejemplar. La huella de la mano tiene forma de media luna, y la del pie es ovalada.



    Actualmente trabaja con el equipo científico del Muja un experto en huellas de dinosaurios y otros reptiles, Marco Avanzini, que es director del departamento de Geología del Museo de Historia Natural de Trento. Prepara una publicación sobre algunos aspectos de comportamiento de los dinosaurios, a partir de huellas.

    El trabajo se publicará en la revista americana Journal of Vertebrate Paleontology y está basado en trabajos realizados en el museo asturiano. Allí explicará cómo caminaban y colocaban los pies los dinosaurios, algo que no se puede estudiar a partir de huesos, sino de los rastros que dejan.

    Los científicos del Muja tienen además en imprenta dos publicaciones más, una sobre huellas de tortuga del jurásico, y otra sobre rastros de cocodrilo del mismo periodo geológico. Aparecerán en la revista americana Ichnos y en Paleontología Polónica .

  • Noticia sacada del diario electrónico "La Voz de Asturias"
  • martes, julio 19, 2005

    Fallece John Ostrom

    El sábado 16 de Julio en la mañana muere a la edad de 77 años el destacado palentólogo John Ostrom después de las complicaciones que tuvo con la enfermedad de Alzheimer.

    El profesor Ostrom jugó un papel destacado en la década de 1970 al reinterpretar, gracias a sus estudios en la dinosauriología, la visión colectiva que se tenía aquel entonces de los dinosaurios. Los estudios de Ostrom y sus colegas nos dejaron un legado lleno de animales activos, inquietos, dinosaurios reales que desembocó en la dinosauriología moderna y sus protagonistas actuales. El padre del muy conocido depredador Deinonychus antirrhopus siempre mantuvo la idea de que las aves evolucionaron de los dinosaurios, idea propuesta anteriormente por Henry Huxley en 1860.

    John Ostrom
    nació en 1928 y fué profesor de la Universidad de Yale para luego ser curador del Museo Peabody.


    Nos unimos al sentir de todos los que directa o indirectamente conocimos la obra de este destacado personaje.

    Buen viaje Doc... ahora conoce la verdad absoluta.

    jueves, julio 14, 2005

    Sacos aéreos en Majungatholus atopus


    Los dinosaurios como el Tiranosaurio Rex tenían un sofisticado sistema respiratorio semejante al de las aves actuales. Así, al menos, lo sostiene un estudio aparecido ayer en la revista científica británica Nature. La investigación revela que los dinosaurios tenían bolsas de aire y huesos huecos que conectaban con los pulmones, lo que permitía una entrada constante de oxígeno y dinamizaba el metabolismo de esos animales prehistóricos.

    Esta es una de las características que hacen que las aves tengan sangre caliente, por lo que el nuevo descubrimiento demuestra que entre los dinosaurios —ancestros de las aves— debía de haber al menos un mecanismo de sangre caliente. Aunque anteriormente ya se sabía de la existencia de huesos huecos en ciertos dinosaurios, no se tenía clara cuál era su función.

    Leon Claessens, investigador de la Universidad de Harvard, explica que "el sistema pulmonar de los dinosaurios carnívoros como el Tiranosaurio Rex presenta muchas similitudes estructurales con el de las aves modernas". Y según Claessens, estas últimas parecen contar con "el sistema respiratorio más eficaz de todos los vertebrados vivos, terrestres o voladores".

    Este hallazgo es el último de una serie de descubrimientos que han ayudado a crear una imagen del Tiranosaurio Rex —uno de los grandes "villanos" de películas como Jurassic Park— y otros dinosaurios terópodos mucho más cercana a la de las actuales aves.

    Así, los científicos creen que ya en aquella época prehistórica pudieron existir muchas criaturas con alas, que incubaran huevos y que crecieran con un rápido "estirón", atributos característicos de las aves.

    Sin embargo, también advirtieron que esto no significa que funcionaran con un sistema completamente de sangre caliente, sino que lo más probable es que el sistema fuera mixto, aunque su mecanismo respiratorio parece situarlos más cerca de los animales de sangre caliente.

    Para su estudio, los investigadores examinaron fósiles que se encuentran en los museos de Nueva York, Berkeley (California), Chicago, Pittsburgh, Washington DC, Berlín y Londres, y los compararon con las estructuras óseas de las aves modernas.

    También estudiaron un dinosaurio depredador que vivió en Madagascar hace 67 millones de años. Se trata de un "pariente lejano" del Tiranosaurio Rex, que vivió en la isla del sudeste de Africa. Era un cazador terrible, del tamaño de un pequeño autobús y dueño de una poderosa dentadura, que se alimentaba de carroña. Al parecer, atacaba y devoraba a otros dinosaurios como los titanosaurios, gigantescos herbívoros de cuello largo.

    Fuente:
  • Clarín.com


  • Abstracto del artículo en Nature.com
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